La casa pertenece claramente al grupo denominado de Indianos, que construyeron los emigrantes asturianos a su regreso con la fortuna amasada en las indias, son todas ellas muy ostentosas, mezclando estilos tales como el Eclecticismo, Modernismo, herederas también del Rococó y del Ornetto italiano, en la torre en particular destacan las pinturas de sus techos, de muy cuidada elaboración y que tantos quebraderos de cabeza han dado de cara a su restauración. Destacar los pasillos, salón del piano, y el comedor. Fueron realizadas por pintores decoradores, profesión hoy olvidada, la obra en cuestión se atribuye a Enriquez y El Borrachín, unas enigmáticas figuras que realizaron muchas de las obras de la zona, este último solo pintaba en estado de embriaguez.

El mobiliario es todo original, de época, hay muebles modernistas, todos ellos de maderas nobles. Destaca una bañera de hierro fundido, que se encuentra todavía en perfecto estado de conservación. La casa consta de tres apartamentos independientes que incluyen 4 cuartos de baño, 4 salones, 11 dormitorios, dos cocinas totalmente equipadas, y calefacción en todas las habitaciones. También existe la opción de desayuno y servicio de habitaciones. Además cuenta con bodega, un despacho de época totalmente amueblado con piezas originales, cuadras, "llar" y "forno". Casi 5000 metros cuadrados de zona verde con frutales para pasear y disfrutar de la tranquilidad y bienestar que ofrece este insólito paisaje por el que, a lo largo de la historia, han caminado multitud de peregrinos en su paso hacia Santiago de Compostela.